
Fue una tarde de otoño
cuando me dirigía a mi hogar
Recuerdo que el astro rey
se perdía entre las nubes
y el cielo era de color rojizo
como la piel ruborizada de
una doncella victoriana
En mi camino las calles
se torcieron ante mi presencia
Comencé a frotarme los ojos y
a apresurar mi paso
Todo era en vano
de los adoquines se desprendía
una bruma espectral
que solo se hay en los campos de guerra
y en los cementerios
mis manos se tullían solas
los árboles se torcían
la bruma se volvía tan espesa
que el tan solo retroceder
o mirar te podía
corromper el alma...
Entonces decidí detenerme
cerra mis ojos...
y pensar en que era un mal sueño
al abrirlos el horror
era tanto que no pude avanzar más
ni hablar
Lo inimaginable
lo abominable
y lo indescriptible
estaba frente a mí
sus ojos aun los recuerdos!
Comenzó a avanzar lentamente
se extendía y se retraía ante mí
su olor a arcano
y putrefacto me impedía hablar
mis ojos cegados por el fulgor
del averno no podían cerrarse
ante esta horrenda imagen
Intente gritar mil veces
pero su oscuridad me callo
me comenzó a envolver y a tragar
a través de la tierra
me arrastraba hacia un lugar
Inimaginable, abominable
he olvidado, todo
se volvió murmullos y silencios...
Las campanadas del final
las podía oír, pero...
la última jamás sueño para mí
Y me quedo vagando en ese lugar...
La desolación de la vida
se sentía el aire
de aquel pantanoso lugar
Comencé a recorrer
el lugar solo tumbas
o algo si sin nombres cada una
sin cruz ni ángel...
El sol no tenía vida
en aquel lugar todo era un atardecer
eterno nada más que eso...
Las aguas eran rojizas y
y la tierra seca añorando
tiempos mejores
Hasta que llegue a un acantilado
no se veía nada solo su densa oscuridad
En ese intento decidí lanzarme
al abismo inhóspito...
Fue cuando escuche
el chillar de una animalejo
era como si lo hubieran quemado
e injertado partes humanoides
en su cuerpo de perro...
No quería ser devorado
y me lance...
No recuerdo
cuanto tiempo me tomo caer
días? ¿Años? ¿Siglos?
Eso no lo see
Recuerdo que mientras caía
sin respuesta alguna, mis manos
se volvían blancas y suaves
mis dedos se encogían
mis cabellos cayó y mi ropa
se escapa de mí...
Y defendí de golpe
hacia lo intangible...
Y grite lo más fuerte que pude
y vi con horror!
Lo que estaba ante mis ojos!
Era el castigo de la vida
era el atajo a todo
el peor miedo
estaba atrapado en dos conciencias!
había vuelto a nacer...



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